Cuando hablamos del precio de las propiedades, lo primero que pensamos es en la ubicación, sin embargo hay muchos otros elementos que entran en juego y que pueden hacer que el valor de un inmueble se reduzca considerablemente.
A continuación te mencionamos algunos a tomar en cuenta:
- Mantenimiento deficiente y vicios ocultos: Humedades, goteras no reparadas, instalaciones eléctricas o de plomería obsoletas entre otros.
- Entorno y Contaminación: Vivir cerca de zonas industriales, bares ruidosos, vertederos o vías con tráfico excesivo reduce calidad de vida y el atractivo de la propiedad
- Obsolescencia funcional y estética: cocinas y baños desactualizados que requieran una reforma total, o una distribución ineficiente que no se adapte a las necesidades modernas.
- Seguridad y cambios en la zona: el aumento de la inseguridad en el sector, falta de servicios públicos, o la construcción de comercios ambulantes cercanos desvalorizan la propiedad.
- Saturación de oferta y problemas legales: Una alta cantidad de casas desocupadas en la zona o problemas en la documentación, (falta de títulos de propiedad en regla) disminuye el interés de los compradores.